Nota aclaratoria: Todos los textos y dibujos publicados en este espacio son creados por la imaginación aturdida de la autora. Todo es ficción. Cualquier parecido con la realidad...


lunes, 13 de febrero de 2017

Historia de cómo perdí un trabajo en el 2012

La vida se me complicaba así: eran las dos de la tarde y yo quería leer. Yo necesitaba entender las razones de Lewis Carroll, el por qué de todas sus perversiones románticas, estéticas, fotográficas y quiméricas. Yo quería llegar más allá: hacer un agujero hondo en el jardín de alguna fiesta, disminuir en tamaño y edad, traspasar la dimensión fosilizada de cientos de raíces y encontrar la respuesta de por qué el ideal solo existe como ilusión.

Pero tenía que trabajar. Estaba comprometida con el desarrollo empresarial de mi país y con una bandeja de entrada llena de motivos urgentes que yo misma había ordenado en jerarquía de colores. Mi inmersión en la sociedad utilitarista había decantado en el total aniquilamiento de mi libertad, mas no de mis ansias de la misma.

Eran las tres de la tarde y yo quería ver películas, estudiar nuevas formas de expresión visual, identificarme, anexarme, memorizar todas las frases de ese asolapado pero drástico adoctrinamiento que te da el arte.

Pero nada de esto se puede cuando hay que seguir ordenes y entregarse al tiempo. Entregarse. Darse a la vida como un obsequio y recibir de la misma manera todo lo que venga de las manos de otros, o peor aún, recibir a los otros, completos en alma y cuerpo. Cuando tienes sexo con alguien estás teniendo sexo con todas las personas que estuvieron ahí antes que tú.

Eran las cuatro de la tarde y yo nuevamente estaba cansada de las trayectorias, de los pasadizos, de las ideas, de la gente, de la ciencia y también de la ciencia ficción; estaba hastiada, aburrida de buscar y no encontrar las respuestas que me permitirían hacer un balance coherente sobre mi falta de motivación. Estaba hasta el orto de las voces humanas empujándome desde todos los ángulos existentes, sin saber que en estricta física el resultado de la suma de fuerzas es nulo. Yo quería ser alguien mejor. Yo quería dejar todo tirado sin que me importara un carajo el horario laboral y correr detrás de una ilusión como un conejo histérico con trastornos de ansiedad.

Y aunque la sociedad juzgara mi incapacidad para vivir en simbiosis y mis necesidades no fueran analizadas en ámbitos poéticos o literarios sino más bien psiquiátricos, yo quería hacer (sola y únicamente) lo que a mí más me gustaba. Y a mí lo que más me gustaba... era estar contigo.


https://www.youtube.com/watch?v=haBpm6hUPmU


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